A veces, escribir puede parecerse a picar piedra con un pico de madera. Por mucho que queramos llegar hasta el oro, parece que no somos capaces; por mucho que lo intentemos, a veces nos acabamos frustrando.

Sin embargo, otras veces parece que todo nos sonríe. Nos sentamos a escribir y rápidamente nos internamos en el mundo de nuestra novela, conectamos con sus personajes y sus situaciones, tenemos claros todos los pasos que debemos dar para llegar al final del capítulo… y lo más importante: somos capaces de escribirlo apenas sin esfuerzo.

La diferencia entre un caso y otro es más sencillade lo queparece, y se debe, en buena medida, a nuestras ideas.

El valor de las ideas

Hay veces que no sabemos qué escribir porque, sencillamente, es como si no tuviéramos nada que escribir. Nuestra mente parece un folio en blanco, y ¿qué pasa cuando enfrentas un folio en blanco a otro folio en blanco? Pues eso mismo: que el folio se queda blanco.

Para cargar nuestra cabeza de tinta necesitamos ideas, es decir, imágenes y pensamientos que nos acompañen durante el proceso de escritura y que sean una fuente repleta de contenido. No es que necesitemos copiar lo que veamos o escuchemos, pero sí que hace falta un mínimo de activación del pensamiento o, de lo contrario, nuestra imaginación estará vacía.

A continuación te proponemos cinco consejos para llenar tu mente de imágenes y de significados que luego podrás plasmar en el proceso de escritura de tu libro.

Cinco formas de conseguir ideas para tu novela

1.      Descubre nuevos mundos

En posts anteriores hablábamos de cómo usar Instagram para mejorar la ambientación de tu novela. Viajar, pasear, descubrir nuevos lugares y formas de vivir…, aunque sea de manera indirecta, tu imaginación puede tejer nuevas relaciones y posibilidades para tu trama cuando sales de los espacios de siempre.

En la calle pasan muchas cosas: personas, trabajos, gestos… Es una fuente casi inagotable de recursos que podrían abrirle nuevas puertas a tu novela. Si tienes los ojos bien abiertos, un simple paseo por tu ciudad puede descubrirte una situación que te inspire y desencadene una nueva lluvia de ideas.

2.      Música

La música, aunque a priori no nos proporciona ninguna imagen, es muy útil para activar los circuitos neuronales de la emoción. A veces, simplemente escuchando una canción nos “alineamos” de nuevo con el tono sentimental de nuestra novela, y podemos “reengancharnos” con su escritura.

Al fin y al cabo, la escritura también tiene una parte musical, tanto en el ritmo como en el contexto emocional. Una música adecuada puede liberar el bloqueo de escritura y solucionar por sí sola las situaciones para las que no encontrábamos salida.

3.      Lee sobre otras disciplinas

A veces estamos tan obsesionados con nuestro libro que olvidamos las influencias exteriores. O peor aún: solo leemos novelas parecidas a la nuestra, “para no perder la inspiración”. Esto es un error, puesto que, al fin y al cabo, a nadie le gusta que su libro se parezca demasiado a otros. Entonces, ¿por qué nos empeñamos en leer influencias tan parecidas? Eso, más que ayudarnos, puede aumentar nuestra frustración.

Sin embargo, cuando leemos libros de géneros o disciplinas diferentes, recuperamos áreas de conocimiento que estaban dormidas y que no estábamos aprovechando para nuestra novela. Muchas veces, el arte consiste en unificar elementos que a priori parecen muy diferentes entre sí. Eso enriquecerá nuestra novela y nos sacará de muchas limitaciones creativas.

4.      El cine y la mitología

El libro La semilla inmortal nos habla de que en el cine, así como en la mitología, todo puede reducirse a algunos “argumentos universales” que, más o menos explícitamente, son el eje de todas las historias. Antes de rebelarnos contra esto y aspirar a un “don de la originalidad absoluta” que no existe, podemos aprovechar estas ideas y reconocer el “argumento universal” de nuestra novela. Así, podremos recordar películas parecidas y comparar los matices, los giros en la trama, los personajes…

Cuando nos damos cuenta de que nuestra historia es parte de un acervo narrativo común, entendemos que todos vamos en el mismo barco y que nuestro remo, aunque no es imprescindible, sí que es agradecido por los demás.

5.      Explora tu propia historia

Nuestra propia vida también es una fuente inagotable de situaciones e historias que, con la dosis adecuada de imaginación, podemos convertir en una novela o, por lo menos, en la base de una novela. Al fin y al cabo, nuestra vida es lo que nos hace únicos y, además, es la experiencia humana que mejor conocemos.

No tengamos miedo y aprovechémonos a nosotros mismos. Nadie puede conocer nuestra vida mejor que nosotros, ni nosotros podemos conocer otras vidas mejor que la nuestra. Nuestras preocupaciones, nuestros motivos, nuestros sufrimientos y alegrías, ¡incluso nuestros conocidos y familiares! son un material maravilloso sobre el que nunca nos faltará sustancia, puesto que la estamos viviendo de primera mano y, además, ¿qué nos importa más y qué vivimos con más intensidad que nuestra propia historia?

No sabemos si basarnos en nuestras vivencias para construir una novela es un camino para el éxito, pero seguro que sí es un camino hacia la autenticidad.

Estos son los cinco consejos que te proponemos para conseguir ideas en el proceso de escritura de tu novela. Sin embargo, seguro que tú tienes otros. ¿Quieres compartirlos con nosotros?

Esperamos haberte sido de utilidad. ¡Muchas gracias!

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